Reseña: The Babadook

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Vivir con el Cuco: Mirada sentimental a

“The Babadook”

Por: Yoanna Sánchez

                                   

“If it’s in a word or it’s in a look,

YOU CAN’T GET RID OF THE BABADOOK.”

Provocación

Al día de escribir esta publicación, cumplo 30 días de estar con escalofríos después de ver esta película. El Cuco existe. Desayuna, almuerza, cena y duerme con nosotros. Una vez lo dejas entrar, se queda para siempre. Esta es la historia de cómo vivir con el Cuco y no morir en el intento.

¿De qué trata?

Amelia ha criado sola a su hijo Samuel desde que su esposo Oskar falleció mientras la llevaba al hospital a dar a luz . Samuel está convencido que un monstruo acecha la casa y aunque al principio Amelia no le cree, una noche encuentran un libro llamado “Mister Babadook” que leen y permite la entrada de una entidad maligna al hogar, afectando principalmente la psiquis y ánimo de Amelia. Queda en Samuel, a sus escasos 6 años, ayudar a su madre a vencer el Babadook antes que acabe con la vida de ambos. Escrita y dirgida por Jennifer Kent y estrenada en el Festival de Sundance 2014, está protagonizada magistralmente por Essie Davis (Amelia) y Noah Wiseman (Samuel).

El sentimiento

La dirección de Kent acierta en presentarnos el mundo frío y oscuro en el que convive el estado depresivo y melancólico de Amelia; el Cuco que se manifiesta como un gran ser maligno de capa negra, sombrero y dedos largos que aterroriza la casa y atormenta a su hijo Samuel todas las noches. Las actuaciones sensibles, genuinas y escalofriantes de Essie Davis como “Amelia” y Noah Wiseman como “Samuel” nos adentran en la realidad de una madre batallando con una enfermedad psicológica causada por un trauma y su hijo, forzado a madurar por las circunstancias. Kent, en su rol de escritora, juega brillantemente con contarnos esta historia como género de horror, en el que la depresión es representada metafóricamente como el monstruo Babadook.

¿Se sobrevive? Amelia dejó entrar el Babadook, lucha con él durante toda la trama, lo enfrenta y sí, vive para contarlo. Tal vez no estamos pasando por algo tan fuerte como la depresión, pero TODOS tenemos nuestro propio Babadook, Cuco, monstruo, como lo querramos llamar. Existirá gente tan valiente como Samuel que nos ayude a sobrellevarlo, pero es una batalla que se gana solo… o aprendes a vivir con ello, pero al final solo hay una escalofriante verdad: YOU CAN’T GET RID OF THE BABADOOK. Uyy…

NOTA: Esta escritora ni The Hound Magazine

se hacen responsables de que padezca

de escalofríos,

obsesión por ver esta película muchas veces

que mire debajo de su cama todas las noches…

También, mire dentro del clóset, just in case.

Gracias.

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